Autismo en niñas y mujeres: ampliar la mirada para construir inclusión

autismo Oct 16, 2026

Autismo en niñas y mujeres:
ampliar la mirada para construir inclusión

Durante mucho tiempo, gran parte del conocimiento sobre autismo se construyó a partir de investigaciones en las que niños y hombres estaban mucho más representados. Esa historia también influyó en lo que profesionales, familias y comunidades aprendimos a reconocer. Hoy sabemos que algunas niñas y mujeres pueden ser identificadas más tarde o pasar años sin que sus experiencias sean comprendidas desde el autismo.

Esto no significa que exista una única forma de “autismo femenino”, ni que debamos sustituir un estereotipo por otro. El aprendizaje más importante es diferente: ampliar la mirada para conocer a cada persona en su individualidad, su contexto y sus necesidades de apoyo.

Lo que vemos no siempre cuenta toda la experiencia

Una niña puede querer tener amigas. Una adolescente puede participar en clase y obtener buenos resultados. Una mujer puede conversar con fluidez, estudiar, trabajar, tener pareja o desenvolverse con autonomía en distintos ámbitos. Ninguna de estas situaciones, por sí sola, confirma o descarta el autismo.

Por eso necesitamos mirar más allá de lo evidente. Importa conocer cómo vive la persona la comunicación y las relaciones, qué ocurre ante determinados estímulos o cambios, cuánto esfuerzo pueden requerir algunas situaciones cotidianas y qué apoyos facilitan su bienestar y participación.

La investigación actual sobre evaluación en niñas y mujeres recomienda precisamente considerar distintas experiencias, contextos y condiciones coexistentes, en lugar de depender de una imagen preconcebida de cómo “debería verse” el autismo.

El cambio de mirada comienza cuando dejamos de interpretar únicamente desde afuera y hacemos espacio para escuchar la experiencia de la persona.

Cuando adaptarse puede ocultar el esfuerzo

Una de las experiencias más estudiadas en los últimos años es el camuflaje. Algunas personas autistas describen estrategias aprendidas para desenvolverse socialmente: observar e imitar comportamientos, preparar conversaciones o controlar de manera consciente determinadas respuestas para ajustarse a lo que perciben que el entorno espera.

En algunas investigaciones estas estrategias aparecen con mayor frecuencia en muestras de mujeres autistas y pueden contribuir a que ciertas necesidades resulten menos visibles. Sin embargo, el conocimiento científico también nos pide prudencia: el camuflaje no ocurre únicamente en mujeres, no todas las mujeres autistas camuflan y no explica por sí solo una identificación posterior.

Además, buena parte de esta investigación ha representado más a mujeres identificadas en la adultez y menos a personas con discapacidad intelectual, diferencias en el lenguaje o mayores necesidades de apoyo. Por eso, el camuflaje no debe convertirse en una nueva regla para decidir quién parece o no autista.

Aquí aparece una enseñanza importante para familias, centros educativos, servicios de salud y comunidad: poder hacer algo no significa necesariamente que resulte fácil ni que la persona no requiera apoyo.

La diversidad también existe entre niñas y mujeres autistas

No existe una sola manera de comunicarse, relacionarse, aprender, sentir o participar. Tampoco todas las niñas y mujeres tienen los mismos intereses, fortalezas, desafíos o necesidades de apoyo.

Por eso debemos evitar que la conversación quede centrada únicamente en quienes hablan fluidamente, estudian, trabajan o recibieron un diagnóstico en la adultez. Las niñas y mujeres con discapacidad intelectual, distintas formas de comunicación o mayores necesidades de apoyo también forman parte del espectro y de esta conversación.

Escuchar directamente a mujeres autistas está ampliando el conocimiento. Estudios participativos recientes muestran el valor de incorporar sus experiencias antes, durante y después del diagnóstico, y señalan la necesidad de mejorar tanto los procesos de identificación como los apoyos posteriores.

No necesitamos una nueva lista para clasificar a las personas. Necesitamos comprender mejor sus experiencias y reconocer qué condiciones favorecen su participación.

Comprender para transformar

Conocer más sobre autismo en niñas y mujeres tiene un propósito que va mucho más allá de identificar características. Lo aprendido debe ayudarnos a revisar también nuestras propias prácticas y los entornos que construimos.

En la familia puede significar escuchar antes de interpretar una conducta. En el centro educativo, identificar barreras que dificultan aprender, comunicarse o participar. En los servicios de salud, considerar la historia y las necesidades de la persona sin dejar que los estereotipos condicionen la atención. En el trabajo y la comunidad, reconocer que existen diferentes maneras de comunicarse, relacionarse y contribuir.

La inclusión no consiste en enseñar a una persona a parecerse más a los demás. También requiere que nosotros cambiemos: ajustar entornos, ofrecer información accesible, respetar ritmos, facilitar apoyos y eliminar barreras que limitan la participación.

RECONOCER · ESCUCHAR · ACTUAR

Reconocer, ampliando la mirada más allá de los estereotipos y recordando que el espectro es diverso.

Escuchar, dando valor a la experiencia de cada persona y preguntando qué necesita, en lugar de asumirlo.

Actuar, identificando barreras y realizando los cambios, ajustes y apoyos que favorezcan su autonomía y participación.

Hablar de autismo en niñas y mujeres no debería dejarnos solamente con más información. Debería ayudarnos a mirar de otra manera y, sobre todo, a actuar de otra manera.

Cuando una familia comprende mejor, una escuela elimina una barrera, un servicio de salud escucha sin prejuicios o una comunidad hace posible la participación, el conocimiento se convierte en inclusión.

Ese es el cambio que buscamos: una comunidad donde cada persona pueda ser escuchada, contar con los apoyos que necesita, participar y pertenecer siendo quien es.

Fuentes consultadas

Cook, J., Hull, L. y Mandy, W. (2024). Improving Diagnostic Procedures in Autism for Girls and Women: A Narrative Review. Neuropsychiatric Disease and Treatment, 20, 505–514.

Cruz, S. et al. (2024/2025). Is There a Bias Towards Males in the Diagnosis of Autism? A Systematic Review and Meta-Analysis. Neuropsychology Review, 35, 153–176.

Arnold, W. M., Bitsika, V. y Sharpley, C. F. (2026). Camouflaging and autism: Conceptualisation and methodological issues. Autism, 30(5), 1131–1146.

Gargallo-Nieto, L., Rodríguez-Zafra, A., Clemente-Sánchez, M. y Garcia-Molina, I. (2025). Late diagnosis of autistic women in Spain: A participatory study. Women’s Studies International Forum, 113, 103177.

 

Nota editorial: Este artículo abre una conversación que continuará en próximas publicaciones. Aspectos como salud a lo largo del ciclo de vida, relaciones, sexualidad, maternidad, menopausia, envejecimiento y otras experiencias requieren un abordaje propio, con la misma rigurosidad y sin generalizaciones.